viernes, 12 de septiembre de 2014

Hofbräuhaus München

Hofbräuhaus München
http://www.hofbraeuhaus.de
+49 89 290136100
Platz, 9
Munich
(Alemania)

De lunes a domingo de 9.00 a 23.30


La Hofbräuhaus no es una cervecería más, es "la cervecería". No creo que haya nadie que pase por esta ciudad sin visitarla, le guste la cerveza o no. Con un origen que se remonta hasta 1589, cuando era la fábrica de cerveza que abastecía a la familia Wittelsbach, fue trasladada en 1828 y abrió al público por decreto, convirtiéndose en el centro de la vida pública y política de Múnich.
La cervecería está inevitablemente unida a la historia de la ciudad. Es aquí donde Hitler, antes de ser famoso, dio alguno de sus discursos. Aquí se realizaban las reuniones del Partido Obrero Alemán, que más tarde se convertiría en Partido Nacionalsocialista. 
Durante los bombardeos de 1945 la cervecería quedó totalmente destruida y fue en 1958 cuando se inauguró la construcción actual. 
Si lo que vas buscando es una cervecería tranquila, con buen servicio y comida bávara excelente a buen precio, este no es tu sitio. Pero si lo que quieres es conocer el ambiente del Oktoberfest, sentarte en largas mesas de madera que compartes con gente de cualquier sitio, comer animadamente enormes raciones acompañadas de un pretzel, brindar con enormes jarras de litro y escuchar a la gente vestidas con su traje típico cantar al ritmo de la orquesta mientras golpea las mesas con sus jarras, no lo dudes, quédate aquí. Te divertirás. 
La Hofbräuhaus es enorme. Cada día pasan por ella unas 35.000 personas que se distribuyen en la jaleosa planta baja, en la tranquila taberna de la primera planta, en algunos de los salones que se ofrecen para eventos privados, en el jardín de la cerveza o en la impresionante Sala del Festival, en la última planta.
En curiosa la zona de socios, donde cada uno guarda su jarra bajo llave y donde disponen de una pila para lavarlas. Hay mesas de socios donde puedes sentarte mientras ellos no estén, pero si llegan, ya puedes ir levantándote. 
Nosotros la visitamos dos veces: una noche para disfrutar de la música con una cerveza y un pretzel y otra a mediodía para almorzar bajo los gritos y golpes de jarras de los seguidores del Bayern de Münich que comenzaban la Liga. La verdad es que no se puede negar que el ambiente es de lo más peculiar y que la diversión está asegurada. La comida es un poco más cara que en otros restaurantes, sin llegar a ser excesiva; eso sí no pidas el plato de salchichas que sí es realmente caro para lo que ofrece. El servicio no es nada del otro mundo. A pesar del gran número de camareros, el número de clientes es tal que van a lo que van. Nos gustó bastante lo que comimos, aunque es un tipo de cocina muy pesado que al ser presentado en grandes raciones te sacia para un par de días. 
Os aconsejamos que la visitéis, sin duda alguna. Vais a comer bien, vais a beber buena cerveza y os divertiréis de lo lindo. 
Consejo: no le compres el pretzel a los chicos o chicas que lo van vendiendo por los salones, pide a los camareros una cesta de pan variado, que te va a salir al mismo precio.
La Sala del Festival, última planta
El tamaño estándar, un litro 
Las jarras de los socios, guardadas bajo llave
Donde los socios lavan sus jarras 
La maravillosa planta baja
Pretzel, pan típico con sal gorda por encima
La banda ameniza la velada
Filete de cerdo al estilo Hofbräuhaus con cebolla confitada y patatas gratinadas
Medio pollo asado con ensalada de patata
El litro de cerveza
Algo más pequeño por favor... ¡medio litro!
La carta

1 comentario:

  1. Ay, pollo, pollo... Ya eres un Münchener !! Para mí, incluso en la Oktoberfest, que empieza el sábado que viene, tienen la mejor cerveza y la sirven a la peor temperatura. No tiene sentido servirla a litros si no la bebes a la velocidad del rayo. Y con cuatro litros, cantas lo que cantan ellos y sin saber alemán... Es un sitio para ir a ver y los camareros son para pisarles, pero hay que ir, como bien dices.

    ResponderEliminar