viernes, 27 de noviembre de 2015

Bodega Talai Berri

Bodega Talai Berri
Talaimendi Auzoa, 728
943 132 750
Zarautz
(Guipúzcoa)

Que los vascos están de moda, nadie lo duda. Entre películas, series y programas, pocas personas quedan que no sepan alguna palabreja en euskera o lo que es el txakolí, pero este vino joven afrutado, ligeramente carbonatado, con un puntito de acidez natural fantástico y elaborado con la variedad hondarribi zuri, no siempre ha vivido buenos tiempos. Elaborado originariamente en los caseríos, estuvo de capa baja durante algunas décadas, hasta que a finales de los 80 se consigue la Denominación de Origen. Todo este largo y duro proceso fue promovido e impulsado por Bixente Eizaguirre, fundador de la preciosa bodega Talai Berri.

Talai Berri es una bodega familiar que realiza su vendimia a mano. Cada caja guarda unos 15 kilos de uvas. Con la de mejor calidad elaboran txakoli de gran calidad y con la de más baja calidad fabulosos vinagres, txakoli de más baja calidad y orujo.

En la época de vendimia (septiembre, octubre) cada dos horas y media prensan unos cuatro mil kilos de uva y se realizan cuatro prensadas en un día. Cuanto más se prensa la uva, más baja es la calidad, por esto es importante controlar este punto. Al estar el viñedo al lado de la misma bodega, desde que se vendimia, hasta que se saca el mosto no pasan más de una o dos horas y posteriormente el mosto se enfría durante 24 horas a 16º. La parte solida queda abajo y el mosto limpio se pasa a los depósitos de fermentación y se deja fermentar 3 ó 4 días. La temperatura sube hasta los 18º y para hacerla a bajar a 16º nuevamente se abre una válvula de agua fría que ayuda en el proceso. Cuanto más calor haya, más aromas escapan, por eso es importantísimo controlar el proceso meticulosamente. El líquido descansará en los depósitos de acero inoxidable entre quince y veinte días a 16º.

Todo se embotella bajo cero para conservar los aromas y quitar las impurezas.

Bixente nos contó que escanciar el txakoli es puro teatro, de hecho, ellos lo indican en sus botellas y recomiendan que se sirva a más o menos un palo, para que esté ligeramente roto, pero no se pierdan los aromas ni sabores.

Nos encantaron las explicaciones y el ambiente de la bodega, pero esto es algo que puedes leer en cualquier libro o que te pueden contar otros; pero lo que sin duda no podrás experimentar en otros sitios es el orgullo con el que Bixente enseña su bodega y habla de su familia, el momento mágico de la cata y el picoteo en la terraza con vista a los mágníficos viñedos de txakolí, la amabilidad y la sencillez con las que nos contó como decidieron embarcarse en esto de las visitas a las bodegas y el clima mágico que consiguió crear entre los que allí estuvimos aquella mañana. 

Visita a bodega con degustación de vino y de productos típicos de la zona 10,00€.
Imprescindible reserva













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