viernes, 16 de enero de 2015

Cándida Restaurante, Alameda

Cándida Restaurante
http://www.candidarestaurante.es
Alameda 
(Málaga)

Otoño - invierno: de lunes a viernes de 9.00 a 19.00; sábados de 9.00 a 24.00
Primavera - verano: de lunes a jueves de 9.00 a 19.00; de viernes a domingos de 9.00 a 24.00

Luces y sombras en la visita a este restaurante que nos habían recomendado mucho y que a pesar de tener gran producto y buena cocina nos nos convenció. Si volvemos, desde luego no será un domingo porque el dolor de cabeza con el que hemos salido nos ha durado toda la tarde. El comedor parecía el de una boda con demasiados invitados. Estaba hasta la bandera.

El primer error fue nuestro al quedarnos. Cuando llamamos por la mañana, nos dijeron que no tenían mesa y que podían ponernos en lista de espera para las 15.00. Que puede que nos sentásemos a las 15.00 o que tuviésemos que esperar media hora. Al final la media hora se convirtió en algo más de una. Nos pusieron una tapita de una riquísima tortilla para hacer la espera más llevadera, pero no sirvió de mucho. En la hora de espera nos dio tiempo a observar muchos detalles como que tardaban bastante en limpiar una mesa cuando se quedaba libre, algo que hubiese agilizado el proceso o que el encargado de las reservas criticaba con otro cliente a una señora que le había recriminado porque le había parecido que habían "colado" a otra familia. Un detalle feo. Tampoco nos gustó que el precio de los postres no apareciera en la hoja de las sugerencias.

Lo que peor nos sentó es que cuando finalmente pudimos pedir nuestro amado Chuletón de Ternera y el deseado Rodaballo, nos vuelven a salir de cocina para decirnos que se ha terminado. ¡Aghhhhhhh! Conclusión. Nunca, nunca más nos apuntaremos a una lista de espera. Siendo buenos pensaremos que el restaurante no lo hace por llenarse la cartera, sino por dar un buen servicio, pero sinceramente, creemos que consigue el efecto contrario. En nuestra opinión un restaurante debe tener tantas mesas como pueda servir al 100%, ni una más. Lo contrario da mala imagen y agobia a camareros y cocina. El servicio debe ser el mismo para todos los clientes, lleguen a las 13.00 o a las 15.00. No se puede ofrecer una carta mermada y menos aún después de una hora de espera. Sería mucho más honesto decir "Lo sentimos mucho, pero estamos completos, si deciden esperar no podemos garantizarles que serán atendidos como merecen." Lo mejor vino cuando al pagar nos dicen "Bueno, ¿qué? al final hemos comido, ¿no?" ¡Señores hosteleros, que NO están haciendo una obra de caridad! Ustedes hacen un servicio y nosotros les pagamos por ello.

Ni una pega se le puede poner a los camareros que había en el local y que hacían todo lo posible por atender con una sonrisa y la comida estaba rica. Entrantes un poco "viejunos" siguiendo la terminología de Mikel Iturriaga, pero bien ricos. Los primeros platos nos gustaron mucho, aunque al Bacalao le sobraba más de la mitad de la salsa. El punto de cocción era perfecto y el sabor increíble, la cantidad de salsa, sin embargo, era excesiva; algo que pudimos observar en varios de los platos que se servían. Los postres buenos, sin sobresaltos.

En resumen, tenemos curiosidad por volver otro día que no sea domingo y un par de horas antes, a ver si cambian nuestras sensaciones. El punto del Bacalao bien merece una segunda oportunidad y el Chuletón que le vimos comer al comensal de la mesa de al lado, también.

Cortesía de la casa: Tortilla de patatas
Tostas de bacalao y porra con anchoas
Timbal de foie, manzana y queso de cabra
Bacalao con pasas y piñones
Paletilla de cordero 
Brownie de chocolate negro y helado de vainilla



1 comentario:

  1. Un lugar lleno y bueno tiene esa pega: que por un lado quieres volver mientras por otro no volverías nunca. Por las fotos, yo también volvería, aunque la excesiva salsa se ve a leguas. Me quedo con el timbal... o con la textura del bacalao que cuentas.

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