lunes, 25 de marzo de 2013

Molletes de Antequera

La moda del mollete se extiende cada vez más y es un orgullo para los que somos antequeranos ver como fuera de nuestras fronteras se aficionan a estos panecillos tan nuestros. Pero la extensión tiene un riesgo y es que están proliferando tantas recetas y tantos obradores que la receta original ha ido sufriendo modificaciones y hay ocasiones en las que tras la palabra mollete se esconde un bollito de pan que poco tiene que ver con el original.

Al final con los molletes imaginamos que ocurrirá como con la Tortilla de Patatas, el Arroz o la Porra, que a cada uno le gusta el de casa. Vamos, que a cada uno le gusta los que come en casa normalmente. Nosotros tenemos que admitir que nos gustan los del "Horno San Roque" (que no son los archifamosos de "San Roque" que se comercializan en Mercadona y otros muchos sitios y que nos parecen más artificiales) y a ser posible las Madrigalitas. ¡Tienen el tamaño perfecto! 

Pero es verdad que para cada ocasión hay un tamaño de mollete: el tradicional de 100 gramos, perfecto cuando estás hambriento, para cortarlo en pequeñas tostadas y acompañarlo de foie o para compartirlo con alguien. La madrigalita, estupenda para comenzar el día con aceite y jamón o con unos buenos chicharrones de Pepe Olmedo. El mollete mediano, para los que desean un desayuno o una merienda más frugal y los manolitos o pitufos, geniales para los peques o para una cena informal con los amigos. 

Algunos afamados bares y restaurantes fuera de nuestras fronteras han incluido el mollete en sus cartas, pero equivocan la denominación acorde con su tamaño y no siempre lo preparan de manera adecuada. La preparación del mollete es muy discutida. Hay quien lo prefiere cerrado y hay quien lo quiere abierto. Para nosotros un buen mollete siempre se debe tostar cerrado, para que al abrirlo humee y le de ese toque tan característico al relleno que queramos añadir. Si lo tostamos por separado se parece más a una tostada y para eso hay otros panes. 

En fin, que para gustos los colores, pero no estaría de más preguntar "¿Quiere usted el mollete abierto o cerrado?" y por supuesto utilizar la terminología correcta para no llevar a engaños al cliente.



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