domingo, 9 de diciembre de 2012

Algo se muere en el alma... Bar Sol y Sombra

Quizá os parezca exagerado, pero así nos sentimos. Ya nos olíamos algo al ver que habían desaparecido los carteles del Bar Sol y Sombra, pero nos resistíamos a creerlo. Preferíamos pensar que estaban de reformas, que se habían ido de vacaciones... cualquier cosa antes que pensar que nos quedábamos sin Atún en Manteca, sin Lasaña de Rabo de Toro, sin Pimiento Rojo Relleno o sin el último invento: el Crêpe Suzette al momento.

Nos da pena no solo porque nos quedamos sin un referente de nuestros veranos y de los días en los que nos apetecía tapear con buena cocina, sino porque se rompe el sueño de un hostelero que ha tratado de innovar de mil maneras: con cubos de botellines a precios imbatibles, con el chupa y tira de los viernes, las mantitas para el frío, las cañas a 0,20€, los Rosquitos con vino dulce, el aroma de Cádiz, los finos bien servidos, la cerveza "bien tirá" y que siempre atendía educadamente, siendo cercano, pero sin agobiar; ayudando, pero sin insistir. 

No podemos dejar atrás sus Caracoles, esos que solía tomar con mi padre cada viernes y que siempre nos gustaban tanto. Era todo un ritual, mirar la carta para pedir siempre lo mismo y siempre comentar que estaban todavía mejor que los de la semana anterior.

El otro día en un "tuit" este hostelero nos comentaba que quizá no había conectado con el público de Antequera, que no había sabido transmitirles su idea. Y se reflejaba mucha tristeza en esas palabras. ¡Y es que esta Antequera es tan difícil y tan peculiar! Nunca hemos entendido qué tienen algunos bares para estar llenos y porqué otros están vacíos. Al final, el público manda. Pero si seguimos con esta tendencia, luego no podremos quejarnos de que aquí todo es "sota, caballo, rey". Si la mayoría de la gente pide calamares, pues al final todos los bares pondrán calamares, nadie se arriesgará a innovar. Criticamos mucho a la hostelería antequera, pero a veces también tenemos que criticarnos a nosotros mismos.

Desde aquí queremos darle las gracias por los buenos momentos que ha dado a nuestras papilas gustativas. Desde aquí un ¡hasta pronto! Esperamos que le queden ganas de volver por esta tierra y que el triunfo lo acompañe la próxima vez.




sábado, 8 de diciembre de 2012

El pan

Desde hace unos años se ha puesto de moda cobrar el pan en todas partes. Antes era común que lo cobraran en restaurantes de alta cocina, pero es que ahora te lo cobran en cualquier bar, mesón o restaurante común. ¡Y te lo cobran por cabeza! Vamos, que hay veces que pagas 4,00€ por un par de panecillos de masa congelada y una bolsa de piquitos. Entiendo que no te van a dar algo gratis, pero teniendo en cuenta los precios que "se gastan" hoy en día en la hostelería, ya podían tener el detalle. ¡Vamos, que el pan ya va bien cobrado en más de un sitio! 

El otro día sin ir más lejos pedimos en un Mesón Media Ración de Jamón y dos copas de Rioja y al pagar ¡ahí está! 1,00€ por el pan. Es verdad que nos lo comimos, ¿quién no come pan con un rico jamón? Pero... quedarían mejor si cobran 0,30 más por el plato y no te cobran el pan. Es más, si lo vas a cobrar, da a elegir: panecillos, baguettes, pan cateto, piquitos... ¿Alguien se ha planteado hacer una carta de panes o incluir el precio de estos en la carta? 

Todo esto por no hablar de la calidad del pan de algunos bares y restaurantes: reseco, duro o chicloso... La calidad del pan es fundamental para el triunfo de algunos platos. Hay un local que solemos frecuentar y que  desde hace unos meses ha cambiado el pan. Desde entonces, ni las Tostas, ni el Hot Dog han vuelto a ser lo mismo.

En fin, señores hosteleros, que sabemos que la crisis aprieta, pero no solo a ustedes, a los clientes también.



viernes, 7 de diciembre de 2012

El Burladero

El Burladero
C/ Canalejas, 1 
Sevilla

Con una oferta de Groupalia más que interesante acudimos a este famoso restaurante Sevillano. La decoración es fabulosa, aunque tenemos que reconocer que nosotros somos más minimalistas. El servicio es muy atento y tuvieron el detalle de reservarnos una mesa muy amplia y un poco más apartada; algo ideal para cuando vas con niños porque así no tienes que estar preocupado si se levantan y molestan al resto de comensales. 

La carta de tapas era muy variada, así que decidirse no fue tarea fácil: Ensaladilla de Langostinos (3,90€), Salpicón de Mariscos (6,00€), Pulpo Asado (6,60€), Carrillada (5,50€), Boletus, Huevo y Crema de Patata (5,25€), Bacalao con Tomate (4,90€), Croqueta Rabo de Toro (3,60€). Las Ensaladillas correctas, buenas, pero nada del otro mundo. La Carrillada nos decepcionó un poco. Muy rica la Croqueta de Rabo de Toro, también buenos el Pulpo Asado y el Bacalao con Tomate. Y lo que más nos gustó con diferencia fue la Crema de Patata; un invento extraordinario, una combinación de sabores sublime que ya hemos intentado copiar en casa más de una vez.

Los postres y el café (1,80€) pusieron el broche final a esta comida.

Es un buen sitio para disfrutar, pero nos parece "carete"... Hay muy buena oferta gastronómica en Sevilla y con una relación calidad-precio más ajustada. De todas formas, creemos que merece la pena una visita. Acercaos y nos contáis.







jueves, 6 de diciembre de 2012

El Cometapas

El Cometapas 
Avenida Filosofía, 4
955 410 909
Mairena del Aljarafe
(Sevilla)

Hace ya bastantes semanas que visitamos este local, pero entre trabajo, obligaciones y mil historias lo habíamos borrado completamente de la memoria. 

Sustituye a otro local que visitábamos con cierta frecuencia el "Come y Calla" y a priori tiene una pinta estupenda. Bien decorado, acogedor, con una carta muy amplia y con un sinfín de exquisiteces para probar. Nos costó decidirnos, así que tras compartir media ración de un estupendo Salmorejo (6,00€), decidimos ir probando distintas tapas de la carta: Risotto de Boletus (2,80€), Arroz Negro (2,80€), Tataki de Atún (3,00€), Bacalao Confitado (4,00€), Costillitas Ibéricas (2,80€). Lo que más nos gustó el Arroz Negro y el Tataki de Atún, ¡fabulosos!

Con respecto al servicio fue de más a menos. Todo iba bastante bien: servicio atento, tiempo de espera adecuado... hasta que una pareja conocida del dueño apareció en el local y todo se fue al traste, nos hicimos invisibles y los tiempos de espera se fueron alargando más y más. Una auténtica pena porque nos gustó la comida y el local, pero nos fuimos con cierto "mal sabor de boca".