martes, 10 de enero de 2012

El precio del vino

De nuevo volvemos "a la carga" con un tema tan espinoso como el del precio de los vinos en bares y restaurantes. Y es que no hay derecho a los precios que te cobran por una copa en la calle, por no decir que hay muchos bares en los que no tienen ni idea de vinos. Estamos cansados de pedir un Rioja y que te sirvan un tinto cualquiera. Vamos a hacer un repasito rápido a lo "Barrio Sésamo" ¡Señores hosteleros un Rioja no es sinónimo de tinto, es un tinto con la Denominación de Origen Rioja! Vamos, que si pedimos un Rioja no queremos que nos sirvan un Gibalbín de Bodegas Barbadillo (Cádiz), ni un Gadea (Mollina) ni un Señorío de Nevada (Granada). Y no es que tengamos obsesión con el Rioja. Bien buenos que están los Riberas del Duero, los Somontanos o tantos otros que da nuestra tierra; es simplemente que queremos que nos sirvan lo que pedimos.

Pero vamos a centrarnos y a hablar de los precios. Es un auténtico delito que te cobren 2,50€ o 3,00€ por una copa de Crianza, que a veces no conoce ni su madre. Vamos, que todo Crianza que pase de 1,80€ nos parece un auténtico robo. Y ese es otro tema, que hay que distinguir un vino del Año, de un Crianza, de un Reserva. Y no cobrar un Cosechero a precio de Crianza o un Crianza a precio de Reserva.

Creemos que querer sacar un 40% o en algunos casos hasta un 50% de beneficio a una botella es un delito y una política errónea. Si los precios de los vinos son buenos, la gente consumirá más. Y a mayor alegría, mayor consumo de comida y más salida a las botellas de vinos. El vino debe ser un elemento más que enriquezca un plato o una buena tapa; pero no un sablazo monumental. Seguimos diciendo que hay que tener en lugar bien visible los precios de la bebida. Si es un restaurante, en la carta y si es en un bar, en la carta o en una pizarra. Precio de la Botella, precio de la Copa y Denominación de Origen.

Y lo mismo se aplica al resto de bebidas porque cobrar 1,80€ por una minicaña San Miguel o 2,00€ por una Coca-Cola... pero de eso ya hablaremos otro día.

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